Estoy deshecha. La idea de tener que escribir este cuento me ha estado atormentando hasta el punto tal de sacar lo peor de mí. Pasó ya una semana y a lo largo de la misma se me han ocurrido miles de ideas, unas más graciosas que otras, otras más parecidas a algunas. Pero lo que más me saca de quicio es no poder elegir entre ninguna de ellas, las he escrito, borrado, re-escrito, mezclado pero nada de esto parece funcionar. Se siente como una relación en la que encontrás en un estado permanente de insatisfacción sexual y en vez de buscarte un amante, continúas golpeándote la cabeza contra la almohada una y otra vez, con la esperanza de que algo cambie. Lo cuál me recuerda que debo tirar un par de sábanas.
Volviendo al tema del cuento, he sacado varias conclusiones acerca del hombre y sus similitudes con mi gato; la disyuntiva que se me plantea cada día sobre si el fumar es perjudicial para mi cuerpo pero no para mi salud mental; la capacidad que tenía Freud para hablar de sexo sin ningún pudor; los problemas estomacales que me provoca la ansiedad; los pleitos familiares a los que me enfrento casi cada día, entre judíos ateos socialistas y cristianos fascistas, y todos ellos contra mi abuela, una siciliana de otra época. También he intentado escribir algo sobre el amor, eso tan desvalorizado ahora, pero que se siente tan bien, aunque un par de frases después me di cuenta que inconscientemente estaba escribiendo "La voz a ti debida" de Pedro Salinas y que mi jefe, que podría ser mi abuelo, está casado con una chica que podría ser mi hermana, mi hermana pequeña.
He llegado también a conclusiones inauditas, porque aquí nadie se salva, sobre la globalización y su relación con la Gestalt, donde "el todo es más que la suma de sus partes". He aquí una pregunta, entre paréntesis, muy interesante que dejaré al lector para que resuelva ¿existirá alguna relación familiar entre el señor Felix Krueger, crítico de esta corriente psicológica, con el demoníaco personaje de ficción Freddy?
En fin, la globalización me acarrea muchos problemas, pero al ser un término tan amplio, voy a echarle la culpa específicamente a Internet. Este señor todo poderoso al cual admiro y venero profundamente tiene la culpa de mis neurosis y obsesiones, tengo que hacerme a la idea, de una vez por todas, que nunca voy a poder saberlo todo. Como he mencionado, esto es un claro atentado a mi autoestima ¡Internet, esto es una amenaza!
A partir de aquí me siento completamente perdida, después de pensar en la globalización y la Gestalt, entre Internet y mi autoestima, mi cerebro comenzó a divagar y relacionarlo todo con la astrología y los cambios de era, ya que el milenio pasado nos regía el signo de Piscis, el individuo, he aquí grandes líderes como "Jisus Crist"; Hitler, un genio de la oratoria (mi bisabuelo Jacobo me habria mandado a quemar si escuchara esto); o un Woody Allen, genio del universo. No nos olvidemos por supuesto de los comunistas como Marx y Lenin, o revolucionarios como Martin Luther King o el Che. Pero debido al cambio de milenio, ahora nos regimos por el signo de Acuario, los otros, la era de la comunidad y las agrupaciones. Todo esto me lleva a una sola conclusión, maldita sea, llegué tarde.